Parasomnias NREM
Terror Nocturno
Ocurre en la infancia. Son episodios coincidentes con pesadillas, en las que el niño, aún dormido, se encuentra agitado, gritando, moviéndose y gesticulando. Se acompaña de trastornos autonómicos -taquicardia, taquipnea, sudoración- y del comportamiento, asociados al miedo. El Polisomnograma muestra fases 3 y 4 del sueño NREM. En su forma más severa aparece pánico extremo, chillidos, y movimientos incontrolados en la cama. No hay respuesta a los estímulos externos, y si se despierta se encuentra confuso, desorientado, y sin acordarse de lo sucedido. Pueden aparecer durante la fiebre, la privación de sueño o el tratamiento con depresores del sistema nervioso central. Se producen en un 1-5% de niños, y es muy infrecuente en adultos.
Sonambulismo
Aparece en la infancia y adolescencia. Son típicos actos motores complejos, como caminar, transportar objetos, comer o salir fuera de casa. Incluso si se despierta, se encuentra confuso y desorientado, y no recuerda lo sucedido. Aparece de un 5 a un 10% de los niños, y en ocasiones se mantiene durante la edad adulta. Puede ser hereditario, habiendo también ocasiones en que se produce como efecto secundario de tratamientos, fiebre, privación de sueño o apneas.
Alertamiento Confusional
Es una situación intermedia entre el terror nocturno y el sonambulismo. Se produce una especie de despertar, rodeado de confusión, con un componente de ansiedad, pero aún en fases de sueño NREM. Tiene un componente familiar, al igual que las otras formas.